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Pais: Japon
Ciudad: Tokio
Año: 2012
Temporada: Primavera
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Searching...
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Searching...

Su manager se lo había dicho un par de veces ya, era cierto, necesitaba una, necesitaba alguien que se encargue de las cosas domésticas, aunque Yerik no esperaba encontrar nadie que lo convenciese. Sin embargo cuando los viajes por su trabajo comenzaron a hacerse algo más constantes, supo que también necesitaría a alguien que cuidase de su hogar en la playa cuando él no se encontrase. Difícil decisión la que debería tomar y muy seguramente difícil situación por la que debería pasar, o quizás más bien insoportable para él, entrevistar personas hasta que una de ellas lo convenciese, de solo pensarlo se ponía de mal humor, tener que ver sus caras y escuchar sobre sus vidas, lo mas tedioso de todo el proceso era ese; el inicio.
Pero sin más remedio debió intentar armarse con toda la paciencia que tenía que en realidad solo era nula o muy escasa y soportar las caras de aquellas mujeres, leyendo sus perfiles para ver cual demonios se adecuaba más a sus exigencias; debía ser alguien joven en inicio porque la tendría muy seguramente de aquí para allá y las señoras mayores podrían verse con dificultad en estas tareas aunque tuviesen mas tacto al momento de hacer las cosas y muy seguramente estuviesen más experimentadas ¿Cómo elegir? Mientras más y más lo pensase, más se le dificultaba y naturalmente más se fastidiaba.
Finalmente la hora de las entrevistas llegó, sentado detrás del escritorio de su estudio se acomodo en su fino asiento para recostar su cuerpo en el respaldo de este y con una expresión de bastante desinterés por el asunto, alzar la voz llamando a la primera mujer del grupo que se encontraba esperando en el living, siendo acompañadas y quizás vigiladas por Hiroshi que a diferencia del dueño de casa, era muy amable y cordial con ellas.
-Adelante… la primera.
Dijo con un tono un tanto seco, para ver como ingresaba la primera “aspirante”, una mujer de unos treinta años que se veía extrañamente nerviosa, sentándose en el asiento mientras estrujaba un pañuelito, entregándole el Curriculum a Yerik con las recomendaciones y los trabajos anteriores. Entonces el albino comenzó a hacerle las preguntas básicas, notando como ella parecía demasiado nerviosa, sintiéndose algo fastidiado por eso, hasta que finalmente levanto una ceja y pidió que la siguiente pasase. Una tras otras diferentes mujeres y hasta señoras fueron pasando, de entre algunas podía rescatar unas pocas que le resultaron de interés, pero de vez en cuando no podía evitar estirarse algunos cabellos con algunas de las aspirantes y solo revolviéndoselos un poco debido a quien sabe que cosas desagradables que en ellas haya podido ver.
-Siguiente…
Era casi un desfile de personas, mujeres de todo tipo había visto entrar y salir mientras su ceño solo se iba frunciendo un poco más, sintiéndose algo más molesto con el correr del tiempo, hasta que su manager ingresó solo para avisar que faltaban nomás 3 personas; al fin, solo 3 mujeres más y aquellas molestas entrevistas terminarían.
La siguiente era una mujer de unos cincuenta y tantos, se veía bastante obediente y hasta bastante preparada físicamente para las correrías que quizás el empleo acarrearía, Yerik pensó seriamente en la posibilidad de contratarla, a pesar de su edad se veía bastante apta y bien dispuesta, además de que su curriculum y recomendaciones le habían agradado… pero aún quedaban dos personas por ver para luego dar el veredicto final. Una mujer algo “extraña” fue la anteúltima en entrar, su ropa a estilo rockero y maquillaje oscuro la hacían resaltar dentro de aquel ambiente tan finamente decorado ¿Qué demonios hacia esa mujer ahí? Llego a preguntarse el albino sin mostrar cambio alguno en su expresión, pero sin dejar de verla fijamente. Ella como las demás buscaba empleo, pero sus modales y gestos no terminaban de cerrarle a Yerik que se veía bastante estricto, no sabía a cual terminaría contratando pero sin duda alguna no sería ella.
-Ash… siguiente…
Su voz ya sonaba un tanto seca, pero al menos tenía la esperanza de que la siguiente persona sería la última que vería de todas aquellas que se habían presentado siguiendo el aviso colocado en diarios y en frente mismo de la residencia; la última al fin y aquel calvario habría terminado. Recostándose nuevamente en el alto respaldo de su cómoda silla espero mientras algunos cabellos blanquecinos se deslizaban sobre su rostro, cruzando las piernas y quedándose en silencio con la mirada fija en la puerta, esperando que quien fuese a entrar, no presentase un espanto de presencia como aquella muchacha vestida de cuero y maquillada hasta la medula.
Pero sin más remedio debió intentar armarse con toda la paciencia que tenía que en realidad solo era nula o muy escasa y soportar las caras de aquellas mujeres, leyendo sus perfiles para ver cual demonios se adecuaba más a sus exigencias; debía ser alguien joven en inicio porque la tendría muy seguramente de aquí para allá y las señoras mayores podrían verse con dificultad en estas tareas aunque tuviesen mas tacto al momento de hacer las cosas y muy seguramente estuviesen más experimentadas ¿Cómo elegir? Mientras más y más lo pensase, más se le dificultaba y naturalmente más se fastidiaba.
Finalmente la hora de las entrevistas llegó, sentado detrás del escritorio de su estudio se acomodo en su fino asiento para recostar su cuerpo en el respaldo de este y con una expresión de bastante desinterés por el asunto, alzar la voz llamando a la primera mujer del grupo que se encontraba esperando en el living, siendo acompañadas y quizás vigiladas por Hiroshi que a diferencia del dueño de casa, era muy amable y cordial con ellas.
-Adelante… la primera.
Dijo con un tono un tanto seco, para ver como ingresaba la primera “aspirante”, una mujer de unos treinta años que se veía extrañamente nerviosa, sentándose en el asiento mientras estrujaba un pañuelito, entregándole el Curriculum a Yerik con las recomendaciones y los trabajos anteriores. Entonces el albino comenzó a hacerle las preguntas básicas, notando como ella parecía demasiado nerviosa, sintiéndose algo fastidiado por eso, hasta que finalmente levanto una ceja y pidió que la siguiente pasase. Una tras otras diferentes mujeres y hasta señoras fueron pasando, de entre algunas podía rescatar unas pocas que le resultaron de interés, pero de vez en cuando no podía evitar estirarse algunos cabellos con algunas de las aspirantes y solo revolviéndoselos un poco debido a quien sabe que cosas desagradables que en ellas haya podido ver.
-Siguiente…
Era casi un desfile de personas, mujeres de todo tipo había visto entrar y salir mientras su ceño solo se iba frunciendo un poco más, sintiéndose algo más molesto con el correr del tiempo, hasta que su manager ingresó solo para avisar que faltaban nomás 3 personas; al fin, solo 3 mujeres más y aquellas molestas entrevistas terminarían.
La siguiente era una mujer de unos cincuenta y tantos, se veía bastante obediente y hasta bastante preparada físicamente para las correrías que quizás el empleo acarrearía, Yerik pensó seriamente en la posibilidad de contratarla, a pesar de su edad se veía bastante apta y bien dispuesta, además de que su curriculum y recomendaciones le habían agradado… pero aún quedaban dos personas por ver para luego dar el veredicto final. Una mujer algo “extraña” fue la anteúltima en entrar, su ropa a estilo rockero y maquillaje oscuro la hacían resaltar dentro de aquel ambiente tan finamente decorado ¿Qué demonios hacia esa mujer ahí? Llego a preguntarse el albino sin mostrar cambio alguno en su expresión, pero sin dejar de verla fijamente. Ella como las demás buscaba empleo, pero sus modales y gestos no terminaban de cerrarle a Yerik que se veía bastante estricto, no sabía a cual terminaría contratando pero sin duda alguna no sería ella.
-Ash… siguiente…
Su voz ya sonaba un tanto seca, pero al menos tenía la esperanza de que la siguiente persona sería la última que vería de todas aquellas que se habían presentado siguiendo el aviso colocado en diarios y en frente mismo de la residencia; la última al fin y aquel calvario habría terminado. Recostándose nuevamente en el alto respaldo de su cómoda silla espero mientras algunos cabellos blanquecinos se deslizaban sobre su rostro, cruzando las piernas y quedándose en silencio con la mirada fija en la puerta, esperando que quien fuese a entrar, no presentase un espanto de presencia como aquella muchacha vestida de cuero y maquillada hasta la medula.

Yerik Maskoff-

Pareja: No me interesa
Nemesis: Vampiros
Obsesión: Las rosas blancas
Re: Searching...
Hoy iba a ser un buen día. Eso fue lo primero que pensaste cuando te levantaste de tu cama en la mañana. El despertador nuevo que habías comprado hace poco —ya que el otro había quedado completamente destruido sin remedio— sonó a la hora justa para darte tiempo a levantarte, darte una ducha y hasta desayunar correctamente.
Te vestiste con un jean negro, unas zapatillas del mismo color y una camisa de oficina blanca. Necesitabas estar medianamente presentable, ya que hoy tendrías una importante entrevista de trabajo.
Arreglaste tu cabello lo mejor que pudiste dejándolo suelto, te colocaste una chaqueta elegante negra, y partiste del hotel donde temporalmente residías hacia donde indicaba el papel que habías recibido del hombre que te contactó para el puesto. La residencia Maskoff.
En cuanto llegaste, tuviste la necesidad de revisar dos veces la dirección para comprobar que no te habías equivocado de casa. La observaste en detalle, y un silbido por lo bajo salió de tus labios. Más que casa, parece mansión.
En cuanto te recibieron y te hicieron pasar hasta el vestíbulo que daba a un pequeño despacho, tus ojos se abrieron desmesuradamente. Joder… Dura competencia. Muchas mujeres que sobrepasaban a las que tú podías contar con tus dedos estaban paradas en una ordenada fila que daba hacia el lugar de la entrevista. Había de todas las edades, colores y estilos allí. Desde las más veteranas y con años —o siglos— de experiencia, hasta jóvenes rubias platinadas con cuerpos que pertenecerían más a las revistas yankees Play Boy —de esas de con las que pierdes la mayor parte de tu autoestima sólo por respirar su mismo aire— hasta una chica delante de ti con ropa y maquillaje negro, algo parecido al estilo Rock Gótico.
Suspiraste, y trataste de reunir la paciencia suficiente para permanecer de pie y comparando la única hoja que componía tu currículum con las numerosas carpetas y cuadernos de experiencia de las demás personas allí.
La tarde pasó lenta, demasiado tal vez. Parecía que el reloj sabía de tu impaciencia, y jurarías que viste las manecillas del mismo retroceder su marcha cuando quedaban tres personas delante de ti, como burlándose.
Finalmente la chica gótica salió —con mala cara—, y escuchando un “ash, siguiente”, decidiste inspirar y espirar hondo, como te habían enseñado en las clases de manejo de la ira a la que asistías desde hacía dos días.
Giraste el reluciente pomo de cristal de la puerta, y mantuviste los ojos cerrados hasta que cruzaste el umbral y cerraste la puerta tras de ti. Abriste los ojos lentamente y…
—Jódeme…
¿¡De todas las puñeteras personas en el maldito Japón vengo a toparme con él!? El chico, de ojos grisáceos y cabellos albinos, me dirigió una mirada escéptica. Él estaba igual o más sorprendido que tú.
Trágame tierra.
Te vestiste con un jean negro, unas zapatillas del mismo color y una camisa de oficina blanca. Necesitabas estar medianamente presentable, ya que hoy tendrías una importante entrevista de trabajo.
Arreglaste tu cabello lo mejor que pudiste dejándolo suelto, te colocaste una chaqueta elegante negra, y partiste del hotel donde temporalmente residías hacia donde indicaba el papel que habías recibido del hombre que te contactó para el puesto. La residencia Maskoff.
En cuanto llegaste, tuviste la necesidad de revisar dos veces la dirección para comprobar que no te habías equivocado de casa. La observaste en detalle, y un silbido por lo bajo salió de tus labios. Más que casa, parece mansión.
En cuanto te recibieron y te hicieron pasar hasta el vestíbulo que daba a un pequeño despacho, tus ojos se abrieron desmesuradamente. Joder… Dura competencia. Muchas mujeres que sobrepasaban a las que tú podías contar con tus dedos estaban paradas en una ordenada fila que daba hacia el lugar de la entrevista. Había de todas las edades, colores y estilos allí. Desde las más veteranas y con años —o siglos— de experiencia, hasta jóvenes rubias platinadas con cuerpos que pertenecerían más a las revistas yankees Play Boy —de esas de con las que pierdes la mayor parte de tu autoestima sólo por respirar su mismo aire— hasta una chica delante de ti con ropa y maquillaje negro, algo parecido al estilo Rock Gótico.
Suspiraste, y trataste de reunir la paciencia suficiente para permanecer de pie y comparando la única hoja que componía tu currículum con las numerosas carpetas y cuadernos de experiencia de las demás personas allí.
La tarde pasó lenta, demasiado tal vez. Parecía que el reloj sabía de tu impaciencia, y jurarías que viste las manecillas del mismo retroceder su marcha cuando quedaban tres personas delante de ti, como burlándose.
Finalmente la chica gótica salió —con mala cara—, y escuchando un “ash, siguiente”, decidiste inspirar y espirar hondo, como te habían enseñado en las clases de manejo de la ira a la que asistías desde hacía dos días.
Giraste el reluciente pomo de cristal de la puerta, y mantuviste los ojos cerrados hasta que cruzaste el umbral y cerraste la puerta tras de ti. Abriste los ojos lentamente y…
—Jódeme…
¿¡De todas las puñeteras personas en el maldito Japón vengo a toparme con él!? El chico, de ojos grisáceos y cabellos albinos, me dirigió una mirada escéptica. Él estaba igual o más sorprendido que tú.
Trágame tierra.

||—Habla||Piensa||Narra||

Sukey I.-

Alias: Hana
Nemesis: Ojos escarlata -Desconocido-.
Obsesión: Ojos escarlata.
Re: Searching...
Con poca gana y prácticamente cero de paciencia ya espero la entrada de la última persona que debería entrevistar ese día; realmente esperaba no tener que volver a hacerlo en mucho tiempo porque al final de la jornada ya lograba sentirlo como insoportable, ver un desfile de mujeres de todo tipo frente a sus ojos era algo que quizás otro sujeto disfrutaría, pero que a Yerik solo lograba incomodar y aumentar minuto a minuto su mal humor.
Dejo escapar un largo y pesado suspiro cerrando sus ojos mientras hundía un poco más su espalda en el respaldo de su silla, abriendo los ojos levemente para luego dibujar una leve mueca de desagrado al escuchar aquella palabra, terminando por centrar su vista en la figura que tenia frente a sí, una mujer de unos 18 años con un rostro algo ¿cansado? Impaciente quizás… pero eso no era lo realmente importante ¿Qué demonios estaba viendo? Su mueca de desagrado se hizo más pronunciada al notar a quién tenía frente a sus ojos. ¿Qué clase de burla era esa? ¿Qué clase de odiosa persona se presentaba ante él como si nada hubiese sucedido luego de haberle hecho algo que él sabía bien que la había complacido? Era simplemente imperdonable.
Frunciendo el ceño notoriamente se puso de pie para acercarse a la chica mientras la miraba fijamente a los ojos, casi como si quisiese asesinarla con dicha mirada, deteniéndose a unos pasos de ella para seguirla observando mientras el ambiente parecía volverse más tenso con cada segundo que transcurría.
-Pero mira que horribles casualidades tiene la vida…-dijo acercándose a ella para quedar a escasos milímetros de su persona, clavándole la mirada-… de todas las personas desagradables que pudieron cruzar esa puerta, sin duda alguna eres la peor de ellas… ¿tiene el descaro de pedirme empleo?-moviéndose levemente empezó a caminar alrededor de ella, rodeándola casi como un león a su presa mientras no le quietaba la vista de encima-… no tienes idea de lo que sería capaz de hacerte como recompensa por lo que hiciste…
Dijo aquellas palabras mientras se ponía frente a ella nuevamente, sin duda alguna estaba conteniendo su rabia y se estaba aguantando las ganas que tenía en ese momento de electrocutarla hasta la muerte, apretado sus puños y un poco sus dientes… hasta que de pronto alzo sus brazos y empujándola violentamente la acorralo contra la puerta, mostrando sus dientes mientras la dejaba aparentemente sin escapatoria.
-Me debes algo… y estas obligada a pagarlo, no tienes excusa.
¿Qué tenía planeado el albino? Era una extraña y más que nada ridícula coincidencia la que ambos habían sufrido, encontrarse a una de las personas que menos querría ver en el mundo, quizás el destino se divertía trazándole tretas, quizás solo quería probarlo… fuese lo que fuese sabía bien que las cosas no continuarían como estaban, muy posiblemente algo cambiaria y lo más probable era que no fuese para bien, al menos no por el momento.
Dejo escapar un largo y pesado suspiro cerrando sus ojos mientras hundía un poco más su espalda en el respaldo de su silla, abriendo los ojos levemente para luego dibujar una leve mueca de desagrado al escuchar aquella palabra, terminando por centrar su vista en la figura que tenia frente a sí, una mujer de unos 18 años con un rostro algo ¿cansado? Impaciente quizás… pero eso no era lo realmente importante ¿Qué demonios estaba viendo? Su mueca de desagrado se hizo más pronunciada al notar a quién tenía frente a sus ojos. ¿Qué clase de burla era esa? ¿Qué clase de odiosa persona se presentaba ante él como si nada hubiese sucedido luego de haberle hecho algo que él sabía bien que la había complacido? Era simplemente imperdonable.
Frunciendo el ceño notoriamente se puso de pie para acercarse a la chica mientras la miraba fijamente a los ojos, casi como si quisiese asesinarla con dicha mirada, deteniéndose a unos pasos de ella para seguirla observando mientras el ambiente parecía volverse más tenso con cada segundo que transcurría.
-Pero mira que horribles casualidades tiene la vida…-dijo acercándose a ella para quedar a escasos milímetros de su persona, clavándole la mirada-… de todas las personas desagradables que pudieron cruzar esa puerta, sin duda alguna eres la peor de ellas… ¿tiene el descaro de pedirme empleo?-moviéndose levemente empezó a caminar alrededor de ella, rodeándola casi como un león a su presa mientras no le quietaba la vista de encima-… no tienes idea de lo que sería capaz de hacerte como recompensa por lo que hiciste…
Dijo aquellas palabras mientras se ponía frente a ella nuevamente, sin duda alguna estaba conteniendo su rabia y se estaba aguantando las ganas que tenía en ese momento de electrocutarla hasta la muerte, apretado sus puños y un poco sus dientes… hasta que de pronto alzo sus brazos y empujándola violentamente la acorralo contra la puerta, mostrando sus dientes mientras la dejaba aparentemente sin escapatoria.
-Me debes algo… y estas obligada a pagarlo, no tienes excusa.
¿Qué tenía planeado el albino? Era una extraña y más que nada ridícula coincidencia la que ambos habían sufrido, encontrarse a una de las personas que menos querría ver en el mundo, quizás el destino se divertía trazándole tretas, quizás solo quería probarlo… fuese lo que fuese sabía bien que las cosas no continuarían como estaban, muy posiblemente algo cambiaria y lo más probable era que no fuese para bien, al menos no por el momento.

Yerik Maskoff-

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