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Falta de oportunidades. (Privado)

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Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Aleksander Klimovich el Sáb 08 Oct 2011, 3:40 pm

No importaba hacia cual dirección mirara, nada era distinto, el lugar completo asimilaba a algo así como una enorme fiesta, dotada de jarana y un escandaloso descontrol, agitado, bullicioso… molesto. Sin embargo, no podía quejarse, o al menos de nada serviría, pues negocios eran negocios y este merecía la molestia de recorrer esos lares supuestamente tan peligrosos y de mala muerte, repletado por gente y grupos de la peor calaña… puros cuentos. Si, el sitio entero resultaba ilícito, llevándose a cabo transacciones ilegales de drogas o armas, tratos entre pandillas, peleas donde todo parecía valer; reinaba la ilegalidad en aquella podrida zona. Mas nada de esto simbolizaba alguna amenaza para el demonio, el asunto se invertía, con él deambulando por allí, cualquier criminal presente peligraba.

No sabia que te gustaran estos lugares.
Sabes porque estoy aquí, ya cállate.

Simplemente le encantaba fastidiar a su otra personalidad al enterarse de las molestias que debía sobrellevar nada mas por unos billetes, jodiendo desde hace siglos a cada trabajo desagradable para Aleksander, y este no podía hacer mas que aguantarlo durante sus labores. Afortunadamente, sabia callar en momentos decisivos para no causar distracciones mayores.

Entre la infinidad de ilegalidades cometidas allí, la tarea por la cual habían contratado sus servicios y debía ejecutar, se relacionaba con una práctica aun no mencionada. Carreras ilegales. Esas donde la gente apostaba a los corredores, donde mujeres animaban al público de mil perversas formas, donde los motores no paraban sino hasta que oían la sirena policial a lo lejos, esas donde cada cierto tiempo alguien tenía que interferir. No, el no sería uno de los corredores, no se le daba manejar demasiado su propio auto y mucho menos conducir uno sobrearreglado… quizá no era tan diferente a un tanque, pero esa sería otra historia. Su cliente pedía que cierto individuo del par de corredores no llegara hasta la meta, ni pudiera presentarse en las siguientes, y tras recibir los datos necesarios sobre su víctima, recolecto el poco equipamiento necesario para el trabajo y pidió fuera dejado donde quería. Se le indico que debía parecer un accidente. Odiaba la sutilidad en un asesinato, pero nuevamente, negocios son negocios y ya.

Tras continuar rondando un rato, llego al punto de inicio de la carrera; un cumulo de gente mucho mas bullicioso que los otros, gritaban y animaban, apoyados por la música proveniente de los parlantes de los mismos carros competidores. Enfoco sus orbes azules en un japonés, apoyado en uno de los dos automóviles, y haciendo memoria a la foto le reconoció enseguida. Su víctima parecía emocionada, confiada, con una sonrisa arrogante grabada en el rostro. La ignorancia previa a la muerte por parte de algunos era simplemente encantadora para Aleksander. Le contemplaba desde lejos, por seguridad a las sospechas, y continúo alejándose a un punto mucho más apartado, el punto medio de la trayectoria que tendría la carrera. Era de noche y su figura gélida reposaba entre las sombras del techo perteneciente a una bodega, abandonada al igual que sus alrededores, y en la misma oscuridad los azulinos orbes buscaban un maletín. En el proceso, miro el camino, abajo y a unos metros. Calculó.

-Толькі адзін стрэл ...- si erraba el disparo, no tendría otra oportunidad. Finalmente consiguió encontrar la valija junto a un muro, la cual no demoro en abrir en busca de su “herramienta”. Un rifle Steryr Scout desarmado, un cargador completo y una granada. No era el mejor rifle para un francotirador, pero no se necesitaba la gran cosa para la actual tarea. Era liviano y rápido, preciso y se entretendría armándolo en lo que tardaba en empezar la carrera. Apoyó la espalda en la pared, mientras sus pálidas y heladas manos comenzaban a extraer las pocas piezas y ensamblarlas en un proceso ya repetido severas veces, a la espera de que el espectral silencio gobernante llegara a su fin tras el rugir de los acelerados motores. O algo más.


Spoiler:
Толькі адзін стрэл= Sólo un tiro.


Última edición por Aleksander Klimovich el Miér 28 Dic 2011, 3:34 pm, editado 2 veces

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Katherin Marchenko el Lun 10 Oct 2011, 5:44 pm

-...-
Había llegado al mismo lugar de siempre. Su misma clandestinidad, el peligro, la adrenalina.. Todo era sumamente natural. Cualquiera podría decir que una rutina así sería excitante e inusual pero ella había desempeñado cualquier tipo de trabajos durante su corta vida. Le llamaba la atención como era la vida en Japón; después de todo no era para nada parecido a su natal Rusia. Rusia... Con ese frío permanente, su aparente tranquilidad y los clientes que tenía... Al parecer tenía que adaptarse pronto y dejar eso en el pasado. Como es de costumbre llevaba su polera, mostrándose exhibicionista pero no le interesaba en lo más mínimo, como si tuviera que importarle alguna opinión de los extraños que cuando necesitaba jamás aparecieron. Sonrío al pensar eso, antes de encaminarse ante los jugadores.

-Veamos... Dos ingleses, un australiano, dos koreanos y...- le comentó tranquilamente a un japonés prepotente, el cual llevaba un auto que ella deseaba. Fingió ignorancia. -Supongo que la carrera estará perdida, todos parecen buenos adversarios..-
Aquél comentario no le hizo gracia al varón que estaba a su lado, el cual le miraba disimuladamente aunque no podía evitar dedicarle miradas lascivas.
-Podrías apostar conmigo, no crees?-
-Yo?- Le miró extrañada -Sencillamente no creo que pueda, nunca he venido aquí...- ironizó, lo que provocó que el chico le tomara con fuerza y la acorralara contra el auto.
-Si no gano, el auto es tuyo- murmuró a su oído, provocando que ella frunciese el ceño -Y si lo hago, te quedarás conmigo toda la noche.-

Podría ser muchas cosas pero idiota no era, así que decidió portarse tranquilamente y no golpeándolo directo en sus zonas nobles; después de cuando, ella salía ganando; si se quedaba con él bastaba con que le mordiese lo suficiente para que este no tuviese ganas de hacer nada, y si se quedaba con su auto, bien podía venderlo antes de que le dijera que fue una broma. Le sonrió y volteó con suavidad, mirándole a los ojos.

-Promesa o vete al diablo.-

Era muy común que fuese así de terca, así que él se cortó la mano diestra levemente, mientras ella hacía lo mismo con su mano homónima, estrechándolo y con ello una línea rojiza se escurría ante ellos. Se escucharon las llamadas para los conductores y le aventó las llaves:

-Recuerda, es la 502!-

Ni siquiera decidió despedirse, a ser sincera no le agradaba ese tipo pero en fin... Con algo se gana la vida, así que dió la media vuelta y caminó lejos de los túmulos de gente, yendo hacia su "palco especial". Eso era nada más y nada menos que en lo más alto que se permitiese, de preferencia cerca de la zona de salida; caminó derecho, luego a la izquierda, un par de cajas abandonadas le indicaban que por ahí debe de subir. No se dignó a saludar a alguien: todos esos rostros eran conocidos para ella.

-Аднастайнасць, манатоннасць- se dijo a sí misma en voz queda, subiendo con tremenda agilidad hasta quedar encima de una lavadora gastada; prefería ese silencio que era casi imposible de encontrar. Se estiró levemente: Qué pasaría si realmente no ganara? Seguramente él se iría antes de que fuera a reclamar el auto, y sólamente lo podría ganar mediante persuación.

Algo le sacó de su ensimismamiento; podía distinguir una cabellera albina caminando entre el gentío. Quién era? Acaso era novato?... Múltiples preguntas se formaron a su alrededor, y sin poder contener la curiosidad le siguió con la mirada, hasta que salió de su alcance. Le seguiría o debería continuar mirando la carrera?...

La respuesta era obvia, no?

Con paso silencioso y procurando no caerse, se desplazó hacia la dirección donde estaba, deteniéndose a tiempo para ocultarse entre una máquina expendedora de sodas. Qué era lo que hacía?...
Su rostro se iluminó al ver como ensamblaba un arma; parecía un rifle aunque bien no podía distinguir el modelo, y su mente además le advertía que no se acercara...
Está de más decir que cuando su instinto no quería escucharle, hacía lo que se le pegaba la gana. Así que caminó en silencio hasta donde se encontraba el albino, y aún estando arriba de los objetos que cubrían su locación, se notaba que le había llamado la atención a sobremanera.

-Menuda arma la que tienes en las manos...- exclamó a mediana voz, lo suficientemente alto para que sólo el la oyera, mientras se sentaba con las piernas al aire, sujetando su barbilla entretenida
.

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Aleksander Klimovich el Mar 11 Oct 2011, 6:40 pm

La animada noche a sus alrededores soplaba una brisa débil que silbaba con agudeza entre los espacios vacios y gastados de la antigua estructura, colándose por agujeros, grietas y otras aberturas, rozando el concreto, los corroídos metales oxidados y el centenar de objetos a su paso aun guardados en la antigua bodega. A penas se escuchaba el maquinal trabajo emprendido por sus sigilosas manos, cuyo movimiento y actuar apenas si controlaba su albino propietario, en escenarios así funcionaban aparentemente solas, a cuenta propia; pues jamás memorizó como armar un rifle, simplemente sabia el lugar de cada pieza y ya, tenía el conocimiento de dicho proceso y mil armas más intrínseco en su subconsciente, sabiendo operar cada una de la otra.

Sus manos… eran su mayor herramienta de trabajo, las más importantes e indispensables desde que tiene memoria y uso de razón, con ellas manipula, arma, desarma, combate, maniobra y también mata. Un extenso conocimiento sobre el cómo matar corría adjunto a su sangre carmín a través de cada vaso sanguíneo, irrigando cada tejido al momento de quitar una vida. Pero nuevamente, en sus manos yacía la gracia final. Cobraban una temible vida propia al tener un arma entre ellas, o bien al funcionar ellas mismas como armas, mortíferas y frías.

Todo su cuerpo completo era un peligroso arsenal, para eso lo crearon en primera instancia, esa era su naturaleza; matar y asesinar para sobrevivir. De eso vivía y no se avergonzaba, la paga era buena y le regocijaba hacerlo, tan solo el lidiaba con una inexistente culpa.

No había finalizado aún de componer el instrumento cuando llego a sus oídos una llamativa voz femenina, rompiendo el silencio de su seleccionada posición de tiro. No paso un segundo y coloco la última pieza, el cargador, repletado con cinco tiros metálicos listos para arrebatar vidas. Mas no podría darse el lujo de matar a nadie, recordó sus palabras con exactitud: “Recuerda, debe lucir todo como un imprevisto accidente”… no luciría ni parecido si hallaban el cadáver de una muchacha con un agujero entre ceja y ceja. Al terminar de recordar sus palabras, recién cayó en cuenta que sujetaba el rifle con una mano, apuntando hacia la desconocida. Otra vez, no entendía cómo funcionaban a cuenta propia…

-Чорт, прама зараз...- Masculló con audible molestia, alarmado y comenzando a especular lo peor… ¿Mandaron alguien por él? ¿Le habían descubierto tan fácil? Imposible, estaba seguro de sus precauciones y habilidades, también descarto enseguida una traición por parte de su cliente, ya había trabajado con ese anciano en reiteradas ocasiones. Lo único restante era lo más normal… una chica mas del montón en el lugar equivocado, y en el momento equivocado… perfecto, se habían juntado el hambre con las ganas de comer…

-¿Quién eres?- pregunto con una entonación neutra, algo agresivo y fastidiado, pero audible solo para ella. Retiro el seguro del arma y apuntaba con firmeza hacia la cabeza de la desconocida, quien emitía una extraña sensación hacia el ambiente, cuya sobrenatural manifestación no demoro en ser captada por los sentidos del sicario. Percibía algo diferente en ella, no podía ser completamente humana… una de esas múltiples razas, tal vez, similares a la suya que rondaban por Tokyo a costas de una famosa rebelión… ¿Pero cuál raza exactamente? Ni idea, ni le importaba, solo pretendía mantenerla alejada y que no interfiera con su trabajo, no podía permitirse el lujo de daños colaterales; solo le restaba ganar tiempo.

-Што, чорт вазьмі...?- se sumaba otro inoportuno acontecimiento a la lista; escucho en la lejanía del silencio nocturno un ruido, un disparo, el cual marcaba la salida de los dos autos e inicio de la frenética competición… se había quedo sin tiempo para deshacerse de la desagradable visita antes de la carrera. Cerró los ojos y frunció el ceño con molestia, suspirando pensativo, debía esclarecerse rápido. Dio la espalda con brusquedad, volteando y permaneciendo vulnerable pero sin más alternativas -Si deseas vivir, ni te esmeres en entrometerte…- le advirtió marchando a grandes zancadas hacia una ventana donde visualizaba la calle para dar el disparo.

Apoyo el rifle sobre su respectivo bípode y apoyo la culata contra el hombro, observando ahora por medio de la mirilla y regulando su aumento, comprobando la movilidad, el viento, todo. Necesitaba un tiro perfecto y definitivo, sino todo se iba al diablo, con paga incluida. Cogió con firmeza el arma, ambas manos y un dedo junto al gatillo. Guardo silencio, ensimismado en su ambiente y tarea, prestando la atención necesaria, aguardando a su presa.

Spoiler:

Чорт, прама зараз... = Maldición, justo ahora...

Што, чорт вазьмі...? = ¿Que diablos...?

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Katherin Marchenko el Mar 11 Oct 2011, 8:47 pm

No había pasado ni un sólo segundo y ya tenía aquella arma que le gustó a primera vista apuntándole directo para asesinarle. Acaso era su destino figurar como blanco de cualquier tipo de proyectil, munición, objeto punzo cortante o inflamable? Bueno, como sea, ya estaba acostumbrada a ello, así que ni siquiera se inmutó ante aquél comportamiento. En su lugar contempló aquella arma, desde su cañón hasta las municiones, un tanto alegre por ello; sin duda alguna era lo más interesante que le había pasado en todo el día.. y la noche. Alguna vez debió de haber tenido un rifle parecido a él cuando ayudaba a su padre, aunque no podía recordar en exacto el nombre de ello. Sólo se le venían vagos recuerdos de su padre gritándole que debía de mover un par de grados la puntería, para que le diese de lleno a los seres humanos con los que traían conflictos, al principio costándole trabajo pero después había tomado experiencia, y con disparos sumamente limpios y precisos eliminaba los blancos que le dijeran. Qué tiempos aquellos!... Al menos ese recuerdo le hizo seguir tan fresca y dinámica como siempre, aunque irónicamente no debía portarse de esa manera, si no de forma analítica y sabia, que le mostrara levemente la edad que realmente poseía.

-Вы, здаецца, сапсаваць вечарыну...- murmuró alegremente, sonriéndole de tal manera que, quitando el hecho de que podría perder su vida en cualquier minuto, podría asegurarse de que deseaba un buen día al albino, con un toque humorístico que le distinguía. De qué otra forma, sino, estaría sana y salvo más que viendo el lado positivo de arriesgarse? Ni siquiera valía la pena en pensar eso, o al menos esa era la mentalidad de la joven, que movía las piernas con lentitud, disfrutando del gesto ajeno que se reflejaba en sus orbes color aqua.

-Perdón?- reaccionó tarde ante la pregunta, sin duda alguna toda la atención la llevaba con creces el artefacto suicida, aunque su mirada se enfocó en aquellos ojos azules que le recordaban, en cierto grado, el agua congelada de los lagos donde pasó su infancia, en su tierra natal. -Soy un ser que habla y actúa, aunque también razona pero digamos que esta vez no hice caso a la lógica- argumentó con una leve sonrisa, para después agregar tranquila -Ah, y dos cosas.. una, no te recomiendo que juegues con ello, podrías lastimar a alguien....- señaló el arma, sin ánimos de querer bajar desde su cómoda posición -y dos... no me critiques por lo que he dicho, ya que ni siquiera yo sé lo que en realidad soy- completó encogiéndose de hombros levemente, recargando de nuevo la cabeza en la barbilla. Estaba a punto de preguntar su nombre cuando escuchó aquél disparo tan significativo de la carrera, y decidió enfocar la mirada hacia el japonés, el cual se distinguía al ser el único carro lujoso en el cual se interesaba.

-Agh, por el amor de un dios, cierra la boca y déjame ver, que uno de esos autos será mío- le espetó sin cuidado, si tanto lo deseaba bien él podía acabar con su vida pero su prioridad razonaba en aquél carro, el cual se adelantaba con facilidad al de su adversario, hasta que cayó en cuenta de las acciones de este. Se puso a meditar ante las implicaciones que tenía sin embargo, los genes de su familia salieron con toda naturalidad -Калі вы пашкодзіце сіні металік аўтамабіля, клянуся, я пакладу пісталет ў месцы, якое вам не спадабаецца.- le advirtió, con suma seguridad y arrogancia, aún cuando sabía que ella era quien tenía las de perder aquí, para posar su vista de inmediato ante los corredores, interesada en saber qué resultado tenía, y qué destino se haría manifiesto en cuanto pudiera salir de esta situación.

Por otro lado, su psique veía interminables maneras de como salir de ahí, una quizás más improbable que la anterior, aunque bien podía desarrollarlas sin contratiempos, y más cuando su adversario (a falta de alguna buena palabra) le había dado la espalda, dando la impresión de que le parecía algo indigno de su atención. Sin duda alguna le parecía interesante que actuara de tal manera, aunque la curiosidad le hacía pensar en quién sería su objetivo. Al menos estaba segura de que viviría hasta el fin de la carrera... O eso pensaba. Nada podía ser seguro cuando se halla con algún asesino que probablemente podría arrebatar la vida de quien se interponiese en el camino. En ese caso, su orgullo y naturaleza dignas del clan al que pertenecía se mostrarían por completo, haciendo que llegase a defenderse con uñas y dientes, siendo así su manera de retar a la muerte.. Y con ello seguir viviendo sin ninguna marca y algún arrepentimiento, lo que le era más que suficiente para seguir utilizando ese método en la actualidad... Imposible que le fallase ahora, verdad?

Spoiler:

Вы, здаецца, сапсаваць вечарыну: Parece que te arruiné la fiesta...
Калі вы пашкодзіце сіні металік аўтамабіля, клянуся, я пакладу пісталет ў месцы, якое вам не спадабаецца.: Si dañas ese carro azul metálico, juro que te meto el rifle por un lugar que no te gustará.

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Aleksander Klimovich el Jue 13 Oct 2011, 6:08 am

¿Había escuchado bien? Durante un breve intervalo de segundos dudó de su disfuncional juicio, no obstante fue una vacilación efímera, estaba loco y un tanto desequilibrado mentalmente, pero no era sordo… la peculiar muchacha enseguida se volvió aun más peculiar que antes al haberle dirigido la palabra en su “idioma natal” (o al menos el que más hablaba), el bielorruso, un idioma eslavo hablado por pocos y que se iba perdiendo incluso en su nación de procedencia. Escaseaban las urbes donde la mayoría de la población hablase bielorruso, pero hallar a quien lo conociese en el extranjero con una fluidez tan natural como la ajena resultaba casi imposible. Además, allá afuera un gentío compuesto por miles festejaba y entre toda esa gente, la probabilidad de haberse topada con ella justamente, debía ser casi nula.

Se tratara esto de un hallazgo descomunal o sorprendente, no reparaba en lo más mínimo su frustrante situación, todo lo contrario, podría hasta empeorar. Analizando sus palabras y formándose rápidamente una idea de ella, supuso estaba tratando con una actitud despreocupada, descuidada, inconstante y arriesgada quizá, o al menos no se intimidaba fácil, difiriendo así de muchos. Con su sinfín de amenazas, el escandinavo podría estar arriesgándose a generar un efecto inverso y provocarle. Definitivamente en todos sus años trabajando como asesino a sueldo, jamás se había prolongado tan caóticamente la típica cadena de eventos desafortunados, sintió también estar al borde de dar la misión por fracasada.

Y todo por no saber lidiar con una niña; perfecto para su reputación.

-Чорт, затыкніся!- vocifero tan solo para ella, su voz comenzaba a sonarle malcriada e intolerable en sobremanera, encima no le permitía oír bien los lejanos carros Me refería a un jodido nombre, no un condenado discurso- aclaro, hastiándole más la visitante, ya sin importarle el nombre-Бог, не так цяжка зразумець...- susurro esto último, la maldita pregunta no era difícil.

Dedujo que ni por medio de suplicas conseguiría acallar las molestas quejas opuestas y mucho menos con sus actuales amenazas y exclamaciones, la próxima vez necesitaría tapones auditivos junto a la munición, momentáneamente se limitaría a concentrarse en su misión…

¿Tan irritable es lidiar con una chiquilla?
Oh, excelente ¿También me fastidiaras tú?


Perfecto, solo faltaba que su otra faceta y la desconocida iniciaran una competencia por ver quién sacaba de sus casillas al escandinavo con mayor prontitud, en otras ocasiones fijo ganaría el, pero con ella participando titubearía al momento de apostar. Insinuó estar apostando en la carrera, o al menos fue ese su razonamiento deductivo al oír la anterior frase, también sospechó el dueño del coche aposto este estúpidamente al dejarse llevar por el famoso y débil libido humano… pero bueno, reconocía su figura atractiva aun en esa oscuridad, de seguro no le costaría seducir a quien se propusiera. Para su mala suerte, el vehículo azul era precisamente por el cual le habían pagado. Sonrió estando de espaldas a la apostadora, con amplitud y ajusto su agarre en el metálico rifle, le agradaba excesivamente el poder destruir aquello que parecía añorar tanto poseer. Eso sucedía por fastidiar al bielorruso más de la cuenta, y le divertía tanto la sola idea que hubiera realizado gratis el trabajo.

-Anda, ven…- como música para sus oídos escucho a la distancia un eco constante que crecía a medida se iba acercando. Instantáneamente aparto la vista de la mirilla, divisando el par de rápidos automóviles a lo lejos. Su víctima era hábil volante, habiendo sobrepasado con facilidad al competidor rival y ganando una generosa distancia. La sonrisa se distinguía notoria; ya tenía en la mira al pobre asiático -Мне вельмі шкада, dear-susurro sarcástico, deseando ser oído por la única espectadora presente.

Siguió al objetivo unos segundos más y jalo el gatillo, efectuando el disparo con letal precisión. La bala abandono la recamara del cañón a vertiginosa velocidad, silbando al cruzar el viento, perforando la frente del infeliz y ocasionando enseguida una pérdida de control total sobre el vehículo, el cual choco de lleno contra una cerca y la tiro abajo, volcándose durante el proceso y girando severas veces, compactándose a medida destrozaba la carrocería. El espectáculo se reflejaba en su azulino mirar y una sonrisa (quizá insoportable para alguien) permanecía allí.

-Lovely…- fueron sus palabras finales, típicas, antes que el auto rodara hasta detenerse muy cerca del edificio donde se situaba el expectante par. Antes de dar tiempo al otro conductor para percatarse de lo ocurrido, cogió la granada y retiro el seguro con los dientes, arrojándola luego al centro del auto, provocando una sonora explosión que bien pasaría como un desafortunado y mayor desperfecto del accidente. El automóvil azul se incineraba hora en ardientes llamas…

Ágilmente cogió el maletín y lo cerró, sujetando el asegurado rifle con la otra mano, camino hacia una abertura grande en la pared, la cual daba a un sombrío callejón perfecto para su discreto escape. Se iba despreocupado, como si nada aconteciese.

-Perdón por tu carro, pero ya es hora de largarme- ironizo con una última frase, despidiéndose con fingida disculpa y agarrando vuelo para saltar a través de dicho hueco y caer secamente sobre sus pies, mirando a su alrededor y después circular tranquilamente entre abandonados edificios. Fue bueno no haber perpetrado un segundo tiro… era más divertido el verle perder el valioso objeto.


Spoiler:
Чорт, затыкніся! = Maldita sea ¡Ya cállate!
Бог, не так цяжка зразумець... = Dios, ni que fuera tan difícil de entender...
Мне вельмі шкада, dear = Lo siento mucho, dear (querida)

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Katherin Marchenko el Miér 19 Oct 2011, 10:08 pm

Así que él también lo conocía...
Cómo era posible? Dónde podía aprenderlo?...
Varias preguntas se formaron en la psique de la chica, era sumamente extraño que un tipo como él estuviera en el momento y lugar "indicados", que hablase de tal manera, que se concentrase demasiado. Dios, era una broma de mal gusto acaso? Sin embargo no opinaba nada, al menos no mientras no hiciera algo más extraño.. bueno, en realidad podía hacer lo que fuera MENOS algo que se relacionase con la destrucción de aquello que bien sabía le iría a pertenecer. De inmediato, su manera de ser cambió drástica, examinando a detalles la situación, desde el desconocido hasta los propósitos que podría tener. Genial, otra vez estaba en el tiempo y momento equivocados. Pero qué más da? Le encantaba ese peligro, conformado de esa adrenalina que recorre el cuerpo y que siempre le hacía salir eufórica y exitosa. Increíble de creer, no?

...Y la voz del desconocido retumbaba en sus oídos al siguiente instante.

Сканцэнтруйцеся на працы, вы ідыёт! -exclamó enojada, mientras las expectativas del peligro que estaban a flor de piel se hicieron añicos. Cómo podía ser un profesional y no lidiar con alguien? ... Era eso o, como era de esperar de todo aquél que se decía su enemigo, iba a destruir algo suyo. No sería capaz... o sí?

De nuevo la voz y sus órdenes. Ella no estaba decidida a seguirlas, es más, antes de que terminaran la orden ella hacía algo bastante malo. Pero pudo más la curiosidad y se acercó sigilosa, a regañadientes, para observar que aquél japonés iba ganando.

Mierda, tenía que tocarle del modo difícil.

Pero algo más le llamaba la atención; analizaba la posición en la que estaba el albino. Si no se equivocaba la mira estaba enfocada a un par de milímetros erróneos, si no lo hacía daría al carro azul... Ah, no! Eso sí que no! No iría a permitir eso, ningún tipejo podría quitarle lo que ya estaba en sus manos sin importar si era el mismo rey de Roma! Intentó moverle pero era tarde; la munición había dado con precisión... Y ahora no tenía nada. Quedó inmóvil al principio, a excepción de que mordía con fuerza su labio inferior a tal grado que comenzaba a emanar un poco de sangre de él, reprimiendo su furia. No, no podía ser verdad...

-....- Se conocía cuando estaba callada, intentó canalizar su enojo en otra cosa pero... Maldición! Ese carro era suyo! Así que al momento de sentir como el otro se movía para retirarse, utilizó su habilidad para retirarle los poderes elementales, volviéndole levemente vulnerable pero se quedó todavía en silencio, aprovechando que el chico se iba para desenfundar su par de pistolas preferidas de su infalible pantalón, unas Beretta 92 y con ellas ajustar el blanco directo a su cabeza, con inhumana precisión, mientras mantenía silencio para no ser tan fácilmente reconocida mientras le seguía a aquél callejón, desolado y en el cual nadie iría a entrometerse.

-O me consigues el auto o bien, puedo arruinarte el trabajo asesinando a uno de los clientes, en tu nombre- amenazó seriamente, sin saber quien le había contratado o porqué le había arruinado el día de esa manera.

Spoiler:
Сканцэнтруйцеся на працы, вы ідыёт!= Concéntrate en el trabajo, idiota!

Y perdón por la tardanza pero no me inspiraba Dx

Katherin Marchenko

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Aleksander Klimovich el Sáb 22 Oct 2011, 8:54 pm

Aterrizó en medio del desolado callejón con inesperada ligereza, descendiendo con ágil sigilo tras lanzarse y caer hábilmente, de pie y sin desequilibrarse, apenas resonando entre el silencio del lugar. El único sonido constante era el ininterrumpido crepitar de la carrocería del destruido automóvil al arder en llamas, asemejando (al menos para el trastornado demonio) a una distintiva música ambiental cuyo volumen iba mermando a medida su efigie se alejaba de la escena del crimen, perdiéndose entre las naturales sombras del interminable callejón.

No recorrió mucho más del mortecino camino cuando su discrepante melodía de fondo fue tajantemente interrumpida por una voz familiar de tono enfurecido, la cual obviamente reconoció enseguida. Su cuerpo reacciono con un fastidio automático; atiesando su mandíbula y comprimiendo desmedidamente el agarre sobre la valija… ¿Por qué jodida razón le siguió? Su carro de mierda ya no existía más, sus restos aún se calcinaban a la distancia y continuar estorbando al sicario no iba a resolver nada, solo se ganaría problemas, quizá perdiendo más que solo un insignificante auto. Precavidamente, su mano adoptó un nuevo agarre sobre el rifle, listo para disparar. Finalmente frenó la marcha, volteando con lentitud a la inoportuna extraña.

Tuve que haberla matado, no es tan difícil deshacerse de un cadáver…” pensó ya arrepentido de no haber optado por jalar el gatillo, solamente para volver el trabajo más expedito.

-¿Perdón?- su tono era de incredulidad, casi agraciado, como si se tratase de una broma; mejor sería que lo fuese y se largara -No seas estúpida, niña, no soy una maldita empresa de seguros- consciente del par de pistolas apuntadas hacia su cabeza, alzó el rifle de igual manera, con confiada lentitud, encañonando a su garganta -En estos negocios no hay remuneraciones- hablaba como si fuera obvio, sin embargo lo era, si perdías algo lo perdías y ya, lidia con eso.

Decidido a acabar allí mismo el molesto asunto, chequeo rápidamente la iluminación del lugar con una fugaz mirada. Realmente deficiente y pobre, pero tenía la sombra suficiente para utilizar su habilidad, la cual le permitía un abismal control sobre la misma, aunque con tan poca luz le costaría más. Seria cosa de segundos, podría seccionarla a la mitad y ya, indoloro, rápido. Pero se merecía sufrir con todo el espectáculo ocasionado esa noche, nunca lo habían importunado tanto al laborar. Sonrió apenas, dispuesto a rebanar sus manos, así desarmándola. Concentro su energía y activó el mencionado poder como usualmente lo hacía… inexplicablemente, no ocurrió nada.

-¿Por qué no…?- trato otra vez, y nada -No tiene sentido…- una tercera vez, pero lo mismo, todo permanecía igual. Frunció el entrecejo, sin comprender lo sucedido, se suponía ya estaría cercenando a la muchacha a esas alturas, no obstante, algo impedía su umbraquinesis.

Una inhibidora.
Aun así no podría cancelar del todo mi poder…
Necesitarías más luz, grandísimo genio.


-дзярмо- maldijo con claridad, odiaba darle la razón en situaciones como esa, si bien no se hallaba precisamente en desventaja, las cosas seguían desmejorando y caían en picada a agravarse. Solo podría fiarse de su inteligencia y lo que le restaba físicamente, no le sorprendería si su fuerza o velocidad disminuían, de cualquier manera estarían por sobre las de un humano. Ajusto su mano, preparando el gatillo por si acaso.

-Adorable sorpresa- dijo nada más -Seas quien seas, no eres humana, pero da igual, tampoco me importan tus amenazas- estaba al tanto de su situación, pero no cedería, menos ante una niña -Quienes me contratan, saben cómo trabajo, aun si hicieras aquello que dices… no te serviría de nada- era honesto, trabajaba para el mejor postor, si ofrecían más dinero que el otro, una traición era segura. Por eso debían pagarle constantemente, o podrían perder su efectiva destreza.

-Confórmate con seguir viva, no me estorbes- pronuncio finalmente, cruzando su mirada con la ajena entre la oscuridad, aguardando desafiante e inexpresivo.


Spoiler:
дзярмо = Mierda

No te preocupes, responderás cuando quieras y puedas~

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Katherin Marchenko el Mar 22 Nov 2011, 4:46 pm

Encabronada... Definitivamente esa era la única palabra que podía describirla a la perfección en esos momentos.
Sí, era alguien de cabeza dura y obstinada, pero aún peligrando su vida no se iba a dar por rendido. Venga, que siempre debía de ganar algo. Por qué esta sería la ocasión en que se deparase lo contrario? Ese pensamiento era el motivo por el cual sin pensarlo más siguió de manera precavida al albino, procurando no llamar la atención de los demás; aunque claro, para empezar no habían casi personas por ese lugar, y le daba igual quien moría y quien no, después de todo ella había sido la causa de varios decesos. Podía escuchar todavía los gritos de desesperación, mientras su olfato distinguía aquél olor a chamuscado; por un lado se sentía feliz al recordar esos momentos en que tuvo que hacer cualquier trabajo, dándole predilección al sentir la sangre en sus labios, destazando miembros de una manera artística, disfrutando de cada grito ahogado de las víctimas... Sí, también tenía un oscuro pasado... Pero el otro lado, el obstinado, quería una venganza. Una venganza diferente de las otras, esta no sería sólo de dinero, si no por el tiempo que arruinó aquél tipo con sus aires de grandeza que, al fin y al cabo, le hacía ver ante sus ojos que era demasiado confiado. "Espero realmente haga efecto" se dijo a medida de que se alejaban de la escena, apuntándole con firmeza, aún después de lo que él había respondido.

Por un momento se imaginó que aquél albino iba a continuar con su camino, tomando tal conclusión debido a que nunca le prestó atención, pero al ver que volteaba con lentitud tomó con fuerza y decisión aquellas armas, pero con tal cariño como si estuviese tomando la mano de su amante, mientras le miró con frialdad pura.

-дурань- susurró cargando cada sílaba con odio, para después contestarle con una sonrisa marcada en los labios -No es mi culpa que a tí vejete, nunca te hayan enseñado a respetar propiedades... Y mucho menos que no sepas qué territorios están prohibidos para uno de los tuyos- dijo lo último con un tono de desdén y orgullo, después de todo, ella es de la mafia rusa, una mujer que no sabía el significado de la palabra humildad. -Cuando quiera una excusa, te la exigiré- terminó por decirle de manera descarada, sólo un idiota podía hacerle enojar de esa manera... Bingo! Lo había conseguido sin querer.

Sin embargo, en el fondo cambió su expresión al mirarle sonreír. Era la forma de mantenerse siempre alerta, y al verle concentrado, por instinto le apuntó hacia una extremidad; en este caso eran las piernas. Si algo le pasaba, por lo menos que a él le quedara una marca, o así lo veía, pero el destino quizo algo más.

Dos brillantes municiones salieron de las armas dando justo a ese blanco, y no pareció percatarse hasta que el gatillo de ambas Beretta dejaron de provocar tanta tensión; era el momento o de escapar, o bien, de plantearle "un trato", pero con él querría que fuera diferente. Era un simple juego, nada más... el cual se incrementó al escucharle maldecir.

-У чым справа, дарагі?- preguntó con fingida ignorancia e inocencia, haciendo burla de la última palabra, aún percatándose de que él le apuntaba aunque volvió a mostrarse seria al escucharle. -Y crees que me interesa tu opinión? - espetó con extrema seguridad al contrario, pero bien, en ese caso el otro tenía razón... por eso más tenía que insistir. -Así como sabes que por seguridad pueden matar a quienes hacen el trabajo.. todo es posible aquí, сябар- volvió a susurrar "cariñosa" -por si no lo sabías, genio... ya estoy muerta- se burló y le miró fijamente a los ojos, al contrario suyo, se le iluminaba el rostro, haciendo que se notase una sonrisa de confianza y rebeldía.

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дурань= Imbécil.
У чым справа, дарагі? = qué pasa, cariño?
сябар= amigo

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Re: Falta de oportunidades. (Privado)

Mensaje por Aleksander Klimovich el Miér 28 Dic 2011, 9:24 pm

Ambientes oscuros como aquel eran los peores escenarios donde sus combates podían tomar lugar, y por “combate” se refería a confrontar un oponente de verdad cuya existencia simbolizara una amenaza real. La peligrosidad de la particular mujer podría no ser muy grande, sin embargo el albino le consideraría un contrincante real por diversos factores; primeramente su condición sobrenatural le otorgaba puntos desde el comienzo, ningún humano hasta el momento le había hecho frente y durado demasiado. También consiguió tener una ventaja por sobre Aleksander al desafiarlo en ese callejón mal iluminado, encima siendo de noche, pues su control de sombras estaría ya entorpecido y debilitado, además le había inhibido totalmente con ese inusual poder suyo. Así, la contraria se convertía en un adversario y no una víctima, porque el segundo grupo no solo englobaba a quienes morían por los acuerdos del trabajo, sino también a quienes al pelear contra el sicario habían perdido desde el comienzo. Ella en cambio, estaba armada y de momento más aventajada… debía demostrarle lo contrario, necesitaba una estrategia, una táctica efectiva. Eventualmente se salvaría, había escapado de contiendas mucho peores, por ahora se limitaría a oírle, prolongar la tensión, ganando tiempo para evaluar sus opciones.

-Me pagan por matar, caminaré y profanaré por donde tenga que hacerlo para cumplir mis contratos… grábatelo, cría- respondió sin elevar demasiado la voz, conservando un tono serio con levísimos toques de fastidio, dejando en claro su posición como asesino a sueldo, aun si todos los territorios estaban prohibidos para él, no le importaba, sus negocios y trabajos pasaban por sobre cualquier mandato o interdicción. La excusa sería siempre la misma: Trabajo. Si quitaba vidas o destruía propiedades de más durante el proceso, simplemente era porque podía, si le indicaban ser cuidadoso, evitar daños colaterales, simular un accidente; cualquier cosa… solo entonces lo haría. En ningún momento dejó de vigilarle, sus azulados luceros veían a través de la oscuridad con inhumana claridad, entrenados y acostumbrados, enfocándose obviamente en el par de pistolas con las cual era encañonado, a riesgo de recibir un disparo en cualquier momento. Y entonces lo hizo.

Se preparó al notar que sus piernas eran apuntadas, alistando las mismas para hacerse rápidamente hacia un costado y evadir un resultado lamentable. No pasó mucho tiempo y el dúo de balas salieron impelidas desde los cañones cogiendo una furtiva rapidez casi instantáneamente, dirigiéndose hacia el blanco preescogido. A tal distancia, no se salvaría totalmente del daño, pero podía aminorarlo, tornándolo menos letal con un movimiento rápido que había comenzado hacia ya un rato. En el preciso momento en que identificó la fuerza inicial para apretar los gatillos, ejercida por la propietaria de las pistolas, prácticamente saltó hacia un costado con una agilidad superior e innata de su raza, apoyando la espalda contra el muro, prácticamente azotándose contra la materia del mismo. Uno de los proyectiles consiguió perforarle el musculo peroneo lateral de su pierna derecha, un resultado bastante satisfactorio para el herido eslavo, aun con su movimiento algo impedido, tenia oportunidades de salirse con la suya.

Pensó el devolver el tiro ahora que tenía la oportunidad perfecta, un impacto de su rifle le reventaría la cabeza como si nada, o inutilizaría un miembro si es que no lo arrancaba. Extrañamente, no le hizo daño alguno mientras hablaba, quizá por estúpido o cosas del destino, le permitió continuar hablando, algo productivo, de sus palabras finales dedujo que se trataba muy seguramente de una vampiresa. Así confirmaba sus sospechas previas, y el estereotipo de seres fastidiosos, molestos, arrogantes, etcétera que les había atribuido Aleksander desde su llegada a Japón.

-Я? Нічога не здарылася ... праклён- imitándole, recitó la palabra final con desprecio, luego esbozando una sonrisa sutil mostrándose divertido, gesto algo incoherente al analizar su estado -Me gusta tu voz- soltó como un cumplido igual de inconexo, aunque honesto -Muerta o no, te callaré pronto, no te preocupes- le apunto con el rifle a sus manos, específicamente a una pistola, buscando inutilizarla. Justo después del disparo, ayudado por la naciente adrenalina, retrocedió hasta un cumulo de cajas de madera, poniéndosela en caso de un tiroteo extendido. Posó una mano sobre la herida, haciendo presión y mirando por sobre una caja sin soltar el rifle, preparado para contestar.


Spoiler:
Я? Нічога не здарылася... сука = ¿A mi? No me pasa nada... maldita.


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